LOUIS ROEDERER, 250 AÑOS . CREAR ES AMAR.

"En 2026, la Casa de Champagne Louis Roederer celebra doscientos cincuenta años de historia. Este aniversario rinde homenaje al vínculo que nos une a quienes nos precedieron, a su visión, su valentía, su fidelidad y su apertura de miras, así como a ese legado construido pacientemente y transmitido de generación en generación hasta nuestros días." — Frédéric Rouzaud

"Al evocar este aniversario, mis pensamientos se dirigen ante todo, con profunda gratitud y afecto, a quienes fundaron la Casa antes de mi llegada: a Louis Roederer, que dio su nombre a la Casa y le imprimió el impulso decisivo que marcó su destino; a Camille Olry-Roederer, cuyo carácter y visión preservaron la independencia de la Casa durante el periodo más difícil de su historia; a mi padre, Jean-Claude Rouzaud, que elevó la búsqueda de la calidad a su máxima expresión y amplió la presencia de la Casa a otras grandes regiones vitivinícolas; y, más ampliamente, a todos aquellos que, desde 1776, han contribuido a escribir esta historia con paciencia, audacia y convicción.

 

Este aniversario es también una ocasión para reflexionar sobre el verdadero significado del lujo del tiempo, la paciencia y la renovación constante. En Louis Roederer, el tiempo se dedica a la vid, al vino, a la observación, a la transmisión y a la creación. Situado en el corazón mismo de nuestra independencia, ese tiempo es lo que nos hace libres: libres para tomar decisiones ambiciosas y, al mismo tiempo, fieles a lo que somos. Sin duda, se trata de una de las herencias más valiosas que hemos recibido.

El año 2026 marca, asimismo, el 150.º aniversario de Cristal y el 15.º aniversario de la Fundación Louis Roederer. De nuevo encontramos aquí una misma historia en movimiento: la de una Casa que siempre ha procurado favorecer el diálogo entre la naturaleza, el savoir-faire, la sensibilidad y la visión; una Casa en la que la exigencia más absoluta siempre ha ido de la mano de la apertura a la creación, la cultura y la emoción.

 

Para marcar este año de tan fuerte carga simbólica, la expresión «Crear es amar» se impuso de manera natural. Expresa profundamente lo que siento y aquello en lo que creo. Crear un gran vino es amar la tierra que lo sustenta, las cepas que le dan forma, la atención paciente que requiere, y amar a los hombres y mujeres que ponen su talento al servicio de esta creación. En última instancia, significa querer compartir ese saber hacer y ese profundo apego a nuestros terruños y a nuestra historia. En Louis Roederer, la creación siempre ha nacido de este vínculo íntimo entre el ser humano y la naturaleza, entre el patrimonio que nos ha sido confiado y el deseo de transmitirlo." - Frédéric Rouzaud

Louis Roederer, el 250.º aniversario de una Casa de Champagne familiar e independiente

Fundada en Reims en 1776, Louis Roederer es una de las escasas grandes Casas de Champagne que permanecen familiares e independientes. Esta independencia constituye el fundamento mismo de su identidad. Le confiere la libertad de adoptar una visión a largo plazo, de desarrollar su proyecto con audacia y coherencia y de mantener una exigencia inquebrantable en su búsqueda de calidad.

En 1833 se abrió un capítulo decisivo cuando Louis Roederer heredó la Casa y le dio su nombre. Visionario, comprendió muy pronto que el origen de los grandes champagnes reside en el viñedo. Contraviniendo las prácticas habituales de la época, comenzó a adquirir parcelas en los mejores terruños de Champagne con el fin de asegurar el abastecimiento de uvas a largo plazo y ejercer un control total sobre las prácticas vitícolas. Esta importante decisión proporcionó a la Casa no solo un patrimonio vitícola excepcional, sino también una auténtica libertad creativa.

A comienzos del siglo XIX, Champagne Louis Roederer se había consolidado como uno de los productores más prestigiosos de la región y había extendido su presencia a los mercados internacionales, especialmente el ruso. En 1876 hizo historia con la creación de Cristal para el zar Alejandro II, la primera cuvée de prestige jamás elaborada. Desde entonces, la capacidad de conjugar intuición, máxima exigencia y renombre internacional forma parte indisociable del ADN de Louis Roederer.

 

Durante el siglo siguiente, la Casa atravesó crisis y periodos de profunda transformación bajo la dirección de diversas personalidades excepcionales. Camille Olry-Roederer, al frente de la Casa durante cuarenta y tres años, inauguró una nueva era de modernidad y reconstruyó con notable éxito su reputación internacional. Posteriormente, Jean-Claude Rouzaud elevó aún más los estándares de calidad y la excelencia vitícola de la Casa, al tiempo que la abrió a nuevas oportunidades. Hoy, Frédéric Rouzaud, representante de la séptima generación, prosigue esta trayectoria impulsada por el mismo espíritu de independencia, libertad y fidelidad al terruño.

Terruños de excelencia y el arte de crear

La historia de Louis Roederer está indisolublemente ligada a la de sus viñedos. Pacientemente constituido a lo largo de las generaciones, el patrimonio vitícola de la Casa abarca hoy 250 hectáreas situadas en algunos de los mejores terruños de Champagne, clasificados en su inmensa mayoría como Premiers Crus y Grands Crus. Este patrimonio excepcional se encuentra en el corazón de la identidad vitícola de la Casa, de su libertad creativa y de su capacidad para pensar y actuar a largo plazo. Los viñedos de Louis Roederer se extienden por la Montagne de Reims, el Vallée de la Marne y la Côte des Blancs con más de 420 parcelas seleccionadas por su exposición, su equilibrio y su potencial expresivo.

Esta relación directa con el terruño va de la mano de un profundo respeto por el entorno vivo. Desde hace más de veinte años, Champagne Louis Roederer, bajo la dirección del Chef de Cave Jean-Baptiste Lécaillon, aplica una viticultura cuidada, precisa y en evolución constante. A día de hoy, Louis Roederer cuenta con el mayor viñedo ecológico certificado de Champagne con 135 hectáreas. En Louis Roederer, crear es un arte. La vendimia se realiza exclusivamente a mano y cada parcela se vinifica por separado. Cada terruño conserva su propia voz; cada vino, su identidad singular.

Tanto en el viñedo como en las bodegas, todo descansa sobre la precisión del gesto artesanal, la agudeza de la observación y una profunda sensibilidad hacia la añada, el clima y los ritmos del entorno vivo. Desde hace 250 años, este arte de crear constituye uno de los pilares esenciales de la identidad de la Casa.

Grandes vinos de placer y emoción

La ambición de Louis Roederer es crear, con libertad y personalidad únicas, los grandes vinos del mañana: vinos capaces de emocionar y de proporcionar un placer de degustación absoluto. Todos los champagnes Louis Roederer se conciben como grandes vinos gastronómicos, modelados por el suelo, el clima, el savoir-faire y el tiempo. Todos los champagnes Louis Roederer hunden sus raíces en los mejores terruños de Champagne. También comparten una misma pasión por el gusto, la búsqueda de autenticidad emocional y la concepción del tiempo como ingrediente esencial. Cada uno de ellos busca un delicado equilibrio entre intensidad y finura, profundidad y luminosidad.

 

La cuvée Collection ilustra perfectamente esta libertad creativa y expresa una visión dinámica y gastronómica del champagne. Los champagnes de añada —Vintage, Rosé, Blanc de Blancs y Brut Nature— prolongan esta misma búsqueda de armonía e intensidad. Cada uno expresa un terruño, una añada y un estilo, con esa sensación única que distingue a los grandes vinos. En el seno de esta constelación, los vinos Hommage à Camille ofrecen una interpretación nueva y refinada de los terruños de Champagne.

Creado en 1876 por expreso deseo del zar Alejandro II, Cristal fue la primera cuvée de prestige de la historia del champagne. Desde hace 150 años, representa una de las creaciones más logradas de la Casa Louis Roederer.

Cristal, el 150º aniversario de un champagne legendario

Cristal, un gran vino nacido de los mejores suelos calcáreos de la finca, se elabora únicamente en añadas de madurez perfecta y modelado pacientemente por el tiempo.

 

En 1974, este universo se enriqueció con una nueva expresión emblemática: Cristal Rosé, creado por Jean-Claude Rouzaud. Procedente de las mejores parcelas de Pinot noir de Aÿ y de los terruños más calcáreos de Chardonnay de Louis Roederer, se elabora mediante una técnica pionera de infusión suave que da lugar a un estilo inconfundible: textura empolvada, intensidad sedosa, frescura salina y una finura casi táctil.

 

Cristal y Cristal Rosé forman así un díptico icónico al que se han sumado posteriormente Cristal Late Release y Cristal Vinothèque, dos creaciones nacidas del auténtico "laboratorio del tiempo" de Louis Roederer.

Dos colaboraciones artísticas creadas especialmente para celebrar el 250.º aniversario de la Casa

Con motivo de su 250.º aniversario, Champagne Louis Roederer ha querido poner de relieve no solo su legado familiar y vitivinícola, sino también su histórico compromiso con la creación contemporánea a través de dos proyectos artísticos concebidos expresamente para la ocasión: una obra participativa de Lee Shulman y una instalación inmersiva creada por Bianca Bondi para el Hôtel Particulier de la familia en Reims.

Bianca Bondi © ADAGP, Paris, 2026

Con Lee Shulman y Bianca Bondi, Louis Roederer ha reunido dos enfoques artísticos muy diferentes y, al mismo tiempo, profundamente complementarios. El primero recurre a imágenes íntimas y familiares para construir una memoria colectiva luminosa; el segundo transforma un lugar cargado de historia en un paisaje vivo impregnado de naturaleza, materia y tiempo. Juntas, estas dos obras ofrecen una interpretación profundamente sensible de aquello que constituye el núcleo de la identidad de la Casa: una historia familiar y humana, un vínculo profundo con la naturaleza, la fuerza de lo colectivo y un fuerte apego a los lugares, al gesto artesanal, al paciente trabajo del tiempo y a la transmisión a futuras generaciones.

"Celebrar nuestro 250.º aniversario no significa, por tanto, mirar atrás con nostalgia. Muy al contrario, supone reconocer la fuerza perdurable de aquello que nos une y reafirmar la ambición que nos impulsa hacia el futuro. Significa asumir plenamente el inmenso privilegio y la responsabilidad de escribir el próximo capítulo de esta historia, que por esencia es una historia colectiva. Y, en última instancia, es la firme convicción de que la mejor manera de honrar nuestro pasado es continuar creando." — Frédéric Rouzaud